BIBLIOTECA CORRENTINA

repre10(Por Darwy Berti, para momarandu.com). Entre los libros extraños y curiosos que forman la pequeña biblioteca correntina del café “El Mariscal”, se encuentra: “Por qué acusé de “golpista” al Dr. De la Vega”, del ingeniero León Lifschitz. Lo curioso de este libro impreso en Moglia consiste en que está compuesto por cartas a los lectores de un diario (El Litoral), que se inician a partir de las declaraciones del ex-gobernador de la provincia, doctor Blas Benjamín de la Vega y que se hicieron públicas el 7 de junio de 1964, justamente dos años antes del golpe de Estado encabezado por el general Juan Carlos Onganía.

A partir de esa fecha se inicia una polémica, reflejada en este libro, entre su autor, y el ex-gobernador acusado de colaborar en un proceso que culminaría con el derrocamiento de su propio correligionario, el radical Arturo Illia, en junio de 1966. Derrocamiento para frenar las medidas de Illia contra los monopolios antiargentinos. Derrocamientos apoyados por los periodistas venales antipatriotas y por los fundamentalistas católicos. Derrocamientos que entre otros males desató la Noche de los Bastones Largos, que causó la fuga de cerebros más grande de la historia de nuestro país. Sólo en la hasta entonces prestigiosa Universidad Nacional de Buenos Aires renunciaron l.378 profesores.

(Obviamente, todos los echados por el dictador Onganía, de las Universidades Nacionales, incluyendo la nuestra, eran “comunistas”, o “ateos” o “judíos” y entre los que fueron echados de la Universidad de Buenos Aires, 215 también eran científicos. Científicos e investigadores que, aún hoy, continúan aportando invalorables conquistas a las universidades de Europa, de Canadá, de América del Norte y de otros países de nuestra castigada América del Sur. Para más detalle se puede leer el libro de nuestro vecino Francisco Romero: “Culturicidio, historia de la educación argentina 1966-2004”, editado por Librería La Paz).

¿Por qué decimos que este libro del ingeniero Lifschitz es “extraño”? Por que el autor reproduce íntegramente las declaraciones de su propio adversario, dejando en manos del lector la responsabilidad de juzgar a las dos partes de este proceso. Una generosidad y una probidad intelectual que no abunda en el menú de hoy día. Los hechos históricos que sucedieron a esas cartas de lectores que hoy forman parte de este libro que a pesar de su pequeñez contiene grandes verdades, obviamente le dan la razón a su autor. Es como una versión lugareña de “Crónica de una muerte anunciada”, pero sin ficción.

“Como político que juzgo objetivamente las cosas -escribe en junio de 1964 el dirigente comunista León Lifschitz en una de esas cartas a los lectores del diario de los Romero Feris-, yo califico el planteo del doctor de la Vega de golpista, sin entrar a discriminar sobre su intención subjetiva. De modo que el planteo sobre la honestidad de su juicio no entro a discutir, además no hace al fondo de la cuestión. En sus declaraciones en ningún momento aparece la apelación a la acción popular, sino a fuerzas que no nombra, pero sin desmentir mi afirmación de que se trata de las fuerzas armadas…”

El libro concluye con un dato esclarecedor sobre la personalidad del ex-gobernador, extractado de la biografía “De la Vega y Corrientes”, escrita por el profesor de historia González Azcoaga. En ese pasaje el autografiado confiesa que por más de cuarenta años fue abogado de “La Forestal”. Empresa extranjera que, según el ingeniero Lifschitz basó su accionar en la corrupción, “utilizando legisladores, funcionarios y abogados, a su servicio, en desmedro de los intereses nacionales…La Forestal masacró obreros que luchaban por su trabajo y salario digno, depredó grandes zonas de riqueza forestal… fue un símbolo de la antipatria”. Este libro ayuda a saber quien es quien en Corrientes.