¿Qué son los Derechos Humanos?
"Los
Derechos Humanos son prerrogativas que de acuerdo al derecho
internacional, tiene la persona frente al Estado para impedir que
éste interfiera en el ejercicio de ciertos derechos
fundamentales, o para obtener del Estado la satisfacción de
ciertas necesidades básicas y que son inherentes a todo ser
humano por el mero hecho de ser humano."
"Los Derechos Humanos son un conjunto de principios, de
aceptación universal, reconocidos constitucionalmente y
garantizados jurídicamente, orientados a asegurar al ser humano
su dignidad como persona, en su dimensión individual y social,
material y espiritual."
El origen de los Derechos Humanos*
Antecedentes
históricos
Varios autores
coinciden en afirmar que los orígenes de los derechos humanos se
remontan a la Grecia antigua y surgieron con el derecho natural de
los hombres. El ejemplo clásico, tomado de la literatura griega, es
el de Antígona. Según Sófocles, cuando Creón le reprocha haber dado
entierro a su hermano pese estarle prohibido, ella replica que ha
actuado según las leyes no escritas e inmutables de los cielos.
Otro lejano antecedente se encuentra en un texto de escritura
cuneiforme titulado Espejo para Príncipes y atribuido a Kaos Ibn
Iskanda, príncipe de Gurgan (India) que vivió alrededor del año 1082
a. de J. C. Se trata del respeto a ciertos derechos de los súbditos
como parte de los deberes del gobernante para con su pueblo. La
ceremonia de coronación incluía una promesa pública del soberano
ante sus súbditos:
Entre el día en que nací y la noche en que me muera, que se me prive
de mi cielo, de mi vida y de mi progenie, si os oprimo a vosotros.
Pero acaso la primera manifestación explícita de los derechos
humanos y de su reconocimiento público es el antiguo texto legal
hindú conocido como Código de Manú o Código de las diez libertades
humanas esenciales y controles o virtudes necesarias para la vida
buena.
El
Cristianismo
No obstante, fue el Cristianismo el que sentó las bases para el
reconocimiento de la igualdad radical de todos los seres humanos,
por ser todos hijos de Dios. Pero la misma Iglesia tardó mucho en
adoptar enteramente la doctrina de los derechos humanos que se
desprendía del cristianismo. La Edad Media, por ejemplo, no fue una
época favorable a la idea de esos derechos humanos ni a su
observancia. Plenamente sometida a la influencia de la filosofía
aristotélica, la del derecho medieval (elemento característico de la
cual era, entre otros, el reconocimiento por parte de santo Tomás de
Aquino -como antes lo fuera de Aristóteles- de la esclavitud) no
reconocía las cualidades humanas que no comprendía y, por ende, no
buscaba situar la personalidad humana en el centro de las
preocupaciones del derecho y de la vida social.
La
Carta Magna
Respecto de la sociedad civil de Occidente fue en Inglaterra donde,
por primera vez, se establecieron limitaciones jurídicas al
ejercicio del poder, tendientes a preservar los derechos humanos de
los ciudadanos. La Carta Magna (1215), por la cual el rey Juan I de
Inglaterra se obligó a respetar las "leyes viejas" y garantizó por
escrito los privilegios de los barones feudales, incluía al mismo
tiempo el reconocimiento de ciertos derechos humanos fundamentales
de todos los habitantes del reino: el derecho a la vida; la
necesidad de juicio de sus iguales previo al arresto o condena de
cualquier noble, seglar o eclesiástico, etc. Por su parte, el Habeas
Corpus votado en 1679, el Bill of Rights -que en 1689 sentó las
bases del nuevo sistema de gobierno británico- y los Dos tratados
del gobierno civil (1690) -que legitimaron la revolución que acababa
de poner fin al absolutismo de los Estuardo- son textos precursores
de la actual legislación sobre derechos humanos.
Reconocimiento
de los derechos del ciudadano
La Declaración de Independencia de los Estados Unidos (1776)
contiene un breve párrafo en el que, por primera vez, un poder, en
este caso constituyente, asume las obligaciones que supone el
reconocimiento de los derechos del ciudadano:
Consideramos como verdades evidentes que todos los hombres han sido
creados iguales, que han sido dotados por su Creador de ciertos
derechos inalienables, entre los que se encuentran la vida, la
libertad y la búsqueda de la felicidad.
Declaración
de los Derechos Fundamentales del Hombre y del Ciudadano
Pero el gran punto de partida de la proclamación, defensa y vigencia
de los derechos humanos es la Declaración de los Derechos del Hombre
y del Ciudadano, promulgada por la Asamblea Francesa el 26 de agosto
de 1789. En ella se reconocía solemnemente que los hombres nacen y
permanecen libres e iguales en sus derechos.
Dos siglos después de esas primeras Declaraciones, los derechos
individuales se vuelven materia de otras convenciones y cuerpos
legales que constituyen, hoy por hoy, un sistema jurídico general y
universal de protección de los seres humanos en sus derechos
básicos.
Convención
de la Haya
En 1907, la Convención de la Haya regula las normas que deben
observar los beligerantes: estos no deben tener alternativas
ilimitadas en el modo de infligir daño al enemigo pues se deben
preservar la vida, la dignidad y la salud de las víctimas, derechos
estos que están por encima del manejo de la guerra.
Declaración
Universal de los Derechos del Hombre
Como se expuso precedentemente, el origen más cercano del concepto
"derechos humanos" se encuentra en la "Declaración de los derechos
del hombre y del ciudadano" de la Revolución Francesa, y en las
condiciones sociales y económicas que la acompañaron. El desarrollo
económico y político de los siglos XV y XVI requería de un soporte
filosófico fundado en las ideas de libre propiedad y libertad de
empresa, por una parte, y de igualdad ante la ley, libertad e
igualdad políticas por otra. En este orden de ideas, los derechos
individuales representan el punto de partida de los derechos del
hombre.
No obstante, a partir de la Segunda Guerra Mundial, y luego del
horror nazi, las Declaraciones de Derechos se convierten en
exposiciones programáticas suscritas por la mayoría de países del
mundo. La Declaración Universal de los Derechos del Hombre, aprobada
por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, encontró el
respaldo institucional de los Estados del Consejo de Europa, que en
1950 suscribieron la Convención Europea para la salvaguarda de los
derechos del hombre y las libertades fundamentales. En tiempos más
próximos, las Declaraciones han servido para canalizar todo tipo de
reivindicaciones -derechos de la mujer, del niño, de los jóvenes, de
los pueblos indios, etc.- sin conseguir, en la mayoría de casos, el
necesario apoyo estatal.
Hoy, los derechos individuales, aunque ignorados en demasiadas
ocasiones, ocupan, en cambio, más espacio que nunca en las
Constituciones y leyes de todos nuestros países y cuanto menores son
las expectativas más se acrecienta la esperanza de que sus
postulados se realicen.
Cuando tengamos conocimiento de una violación de los derechos humanos o cuando nosotros mismos seamos objeto de ella, tenemos a nuestro alcance una serie de estrategias para defendernos:
Para hacer una denuncia debemos informarnos de lo que sucede, sin exagerar, sin colocar informaciones que no nos constan, sin añadir ni quitar a los hechos; así la denuncia merecerá crédito y será respetada. La denuncia debe ser presentada:
A nivel Regional y local:
Juzgados de turno que correspondan al caso denunciado, Fiscalía de turno, Organismo policial o público.
Ante Organizaciones No-gubernamentales
Comisión de Derechos Humanos de Corrientes, asociaciones de vecinos, sindicatos, gremios profesionales, organizaciones estudiantiles, campesinas, religiosas y organismos de derechos humanos.
No basta denunciar los hechos ante las autoridades, es conveniente darlos a conocer ante la opinión pública por los medios que tengamos a nuestro alcance: periódicos, radio, televisión, boletines, volantes, etc.
Es conveniente reunir a los vecinos, compañeros de trabajo o de estudio para dialogar sobre la situación que se está viviendo, analizarla y buscar colectivamente alternativas para enfrentarla.
Cuando todo lo anterior no es suficiente tenemos el derecho de organizar acciones pacíficas de presión que obliguen a solucionar el problema, que pueden ir desde marchas, plantones en sitios claves, colocación de pancartas o carteles, tomas de establecimientos, etc.; estas estrategias deben adecuarse a la situación que se esté viviendo, tratando de que involucre a la mayor cantidad de afectados o personas solidarias.
*Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos (ALDHU)