Elevemos la mirada

mbmonumentapaAlain Touraine, considerado uno de los más importantes sociólogos  contemporáneos, sostiene que las voces que más se escuchan en la  Argentina son las voces de los desaparecidos. Sostuvo además, que  sería imposible concebir el proceso democratizador en la Argentina  sin la cuestión de los desaparecidos y los derechos humanos.

¿Por qué entonces es que en una provincia como Corrientes, tan  sufrida, en las pocas ocasiones en las que se debate respecto del tema DDHH hay tanta ligereza argumental, tanto cliché remanido?
Es esperable que salgan nostálgicos de la dictadura a opinar en las radios, haciéndolo incluso al borde de la apología del delito, porque para eso también es pues este bendito sistema absolutamente perfectible, que –sin ponernos colorados- llamamos Democracia, aún para que abusen de él sus detractores.

Lo que también sería de esperar a esta altura de la historia, es que dejemos ciertos “vicios” y tratemos el tema con altura.

No es cierto – y ya es un debate superado en el mundo- que el goce de los derechos que nos son inherentes en tanto humanos, sean incompatibles con la seguridad. ¿Qué se esconde detrás de aseveraciones tan temerarias? ¿La reivindicación de la tortura como “disciplinador social”?. Tampoco es cierto, que ante la existencia de un delito la policía no puede actuar “porque está atada de pies y manos” debido a que “no tienen orden judicial” o “los derechos humanos” no se los permiten. La policía, como auxiliar de la justicia, debe actuar ante la comisión de un delito y solo debe solicitar autorización de un juez para ciertos casos en los que no se habla de delitos detectados “in fraganti”.

Si creemos que esta policía que tenemos “no puede actuar” sin violar las leyes y los derechos de las personas quizás sea tiempo de formar a los nuevos policías de tal manera que sí puedan. La solución, me lo
dice el sentido común, no es volver a la Inquisición, sino adecuar las fuerzas de seguridad a las reglas de juego

de una sociedad que pretende –muy lentamente por cierto – evolucionar a formas mas participativas de gobierno, más democráticas, mas humana (léase bien por favor, dije “una sociedad” no hago referencia a gobierno alguno, cada cual evaluará si sus representantes pretenden lo mismo que la sociedad).

En este momento deberíamos encarar un nivel de discusión que no parta del sótano, hay muchas cuestiones que se disparan para evitar que resolvamos interrogantes que tengan que ver con discusiones de fondo
como ser ¿quién se benefició con la Dictadura? ¿Quiénes fueron sus cómplices? ¿Qué voces acalló la Dictadura?¿Cómo es posible que en Democracia se sigan violando derechos humanos fundamentales?…y tantos otros ¿no?

 

Diego Cazorla Artieda