¿Por qué la “Teoría de los dos demonios” no sirve para explicar las décadas del “60 y “70?

Every human being has the right to choose how they will use their time and money. If you want to play mobile casino games, you are free to do so in most countries.

lopezA fines de la década del “50, unos generales franceses se instalaban en una oficina en la sede de la Escuela de Guerra de Campo de Mayo. No venían allí a poner un quiosco para refrescar a las tropas argentinas. Venían para algo mucho más siniestro.

Los países centrales habían determinado que la Argentina debía dejar de tener trabajadores tan combativos, la clase obrera mas organizada, el menor índice de analfabetismo de toda América Latina, pleno empleo y salud gratuita; y para ello le habían asignado un nuevo rol en la “división internacional del trabajo” el de agro -exportador primario.

A la luz de lo que sucede hoy en Irak, ¿alguien puede tener dudas de que esto es así?

Los países centrales necesitaban petróleo y simplemente fueron por él, no importa si después no encontraban a alguien de Al Qaeda, que aunque más no sea anduviera haciendo turismo.

O armas de destrucción masiva (eso solo forma parte del marketing de la campaña por el petróleo) que hasta el mismo Colin Powel reconoció que no había en Irak ni en proyecto.

Es así que de tener una industria que era ejemplo en Latinoamérica pasamos al cierre de fábricas, la “Patria Financiera” ¿se acuerdan de la tablita?

Importantes sectores de la clase media corrieron a comprar dólares, como iba a suceder después en el gobierno que terminó de abrochar ese plan económico: allí corrimos a comprar licuadoras.

Pero hablábamos de los generales franceses. Ellos vinieron a enseñar cómo se evitaba que el pueblo resista el plan económico, y para descalificar a quienes lo resistieran inventaron el concepto de “subversión” tan exitoso en las selvas Indochinas y la colonia francesa de Argelia.

Dividieron imaginariamente al país en zonas y sub – zonas y aún antes que existiera MONTONEROS o el ERP! ya estaban preparados para enfrentar la resistencia de este maravilloso pueblo (cualquiera sea la forma en que se manifieste), a un plan que dejara a sus hijos sin futuro dejándonos: una deuda externa seis veces mayor, un salario devaluado, la pobreza y la miseria que aún hoy se sufre.

Es por eso que, si tomamos en cuenta los cálculos del marino arrepentido Scillingo, en la Argentina no había más de tres mil guerrilleros sumando todas las organizaciones, ¿cómo es posible entonces que las víctimas de la dictadura sumen 10 veces esa cifra si su razón de ser en teoría era la lucha contra “la subversión armada”? La explicación es muy simple: la demanda por mejores salarios, la lucha del campesinado por mejores condiciones de vida, la militancia de las comisiones vecinales por mejoras en su hábitat y aún la lucha por el boleto estudiantil por parte de un grupo de estudiantes secundarios eran serios escollos para esa radical transformación del país que finalmente impusieron.

Los estudiantes que no acaten el vaciamiento de las universidades, los trabajadores que no se resignen a perder sus fuentes de trabajo, los campesinos que pretendan organizarse en pos de sus necesidades básicas tenían que ser descalificados con alguna denominación peyorativa: tenían que llamarse subversivos.

No cabe pues seguir equiparando en términos políticos a la agresión imperialista materializada por los cipayos locales, asesorados por los servicios de inteligencias franceses y la CIA, con la resistencia a esta agresión.

Aún si en el marco de esa resistencia se cometieron delitos, ya que la dictadura eligió no juzgar, pese a tener en sus manos todos los estamentos del Estado no juzgó: se vengó (aquí sí, el odio y el revanchismo –términos muy familiarizado con ciertas homilías- cabe perfectamente) y aplicó tormentos y penas (la de muerte incluida), que exceden largamente lo que les hubiera correspondido por el delito mismo, y lo hizo sin derecho a defensa.

Hoy sabemos que los verdaderos subversivos, desde el punto de vista semántico del término, eran los que impulsaron el “Proceso de Reorganización Nacional”, ya que “subvirtieron el orden establecido” e impusieron un nuevo orden, basado claro está en la acumulación de las riquezas en pocas manos y al que no le gusta…garrote.

La desaparición de personas como método represivo que coadyuvaría a la aplicación de este plan económico, fue introducida en la Argentina por la escuela militar francesa desde esos últimos años de la década del ’50 también, transmitiendo las tácticas militares que habían utilizado y perfeccionado durante la guerra de independencia de Argelia, y partir de la década del ’60 se generalizó a través de la Escuela de las Américas donde se “formaron” muchos militares argentinos.

Las consecuencias ya todos las conocemos, 30000 desaparecidos que se dividen en:

 

Obreros……… 30,0%  como los de Tipoití o Astilleros o los empleados municipales.

Estudiantes…….21,0% como nuestros muchachos de la UNNE…como lo era Rómulo y tantos otros.

Empleados…17,8% como nuestros compañeros del CTA y la CGT

Profesionales…..10,7% como los médicos del Vidal que no aflojan, representados por Néstor que sigue la impronta del Cacho Ayala.

Docentes…..5,7% como los mas legítimos herederos del correntinazo del “99.

Conscriptos y personal subalterno de las Fuerzas de Seguridad…..2,5% como el soldado Arce, torturado mientras hacía la “colimba”.

Amas de casa………. 3,8% como las miles de compañeras desocupadas y aún las que trabajan y son víctimas del machismo

Autónomos y varios….. 5,0% como los técnicos, los mecánicos

Periodistas……1,6% como Rodolfo Walsh y sus émulos locales, que los hay…no tengan dudas.

Actores y artistas…… 1,3% como los jóvenes correntinos que crearon esa maravillosa Obra de teatro llamada “En Proceso”

Religiosos….0,3% como Monseñor Devoto y quienes recientemente se pronunciaron a favor de la Verdad y la Justicia.

 

Y hoy estamos en condiciones de impartir esa justicia, con todas las garantías del debido proceso, al menos con los centuriones del poder, la manu militare de ese plan económico, el 5 de febrero de 2008 se inicia un camino histórico en Corrientes, y sabemos que la comunidad va a estar allí… expectante.

Tendremos que exigir rendiciones de cuentas después a los civiles, los embajadores de la dictadura, los que hicieron de Intendentes, Ministros de Economía, los que estatizaron la enorme deuda privada y los que se beneficiaron con esa estatización. Pero seguramente eso será otra historia, no es lo mismo juzgar al Centurión que al Emperador.

 

Diego Cazorla Artieda

Militante de DDHH