ACUSAN A LA FIRMA ALEMANA SCHAEFFLER DE USAR PELOS DE PRISIONEROS PARA FABRICAR
TELAS
“La empresa usó cabellos de Auschwitz”
Historiadores polacos del mayor campo de concentración nazi aportaron nueva
evidencia que involucra al gigante de las autopartes. La dueña sólo reconoció
que Schaeffler se sirvió de trabajo esclavo proporcionado por los nazis.
Por Tony Paterson * desde Berlín
El gigante alemán de las autopartes, el grupo Schaeffler, hoy herido de muerte
por la crisis global, fue acusado ayer de usar las cabelleras de al menos 40.000
víctimas del campo de exterminio nazi de Auschwitz. La empresa germana se habría
servido de los cabellos para hacer telas en sus fábricas ubicadas en la Polonia
ocupada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
Las acusaciones fueron hechas luego de que historiadores polacos del mayor campo
de concentración nazi encontraran nueva evidencia: en efecto, los estudiosos del
museo que lleva el nombre del campo y funciona allí hallaron rollos de telas
hechos con pelos de los internos en una antigua dependencia utilizada por la
empresa en aquella época en la región de Silesia, al sur de Polonia.
El hallazgo fue el último de una serie de malas noticias para la golpeada
empresa. El grupo, que emplea a alrededor de 200.000 personas en todo el mundo
(cuyos productos son comercializados a través de las marcas LUK, INA y FAG),
acusa actualmente una deuda de unos 14 mil millones de dólares y, además,
enfrenta la perspectiva de la bancarrota.
El mes pasado, Maria-Elisabeth Schaeffler, la extravagante dueña del grupo
–siempre vestida con tapados de piel–, apareció en un acto sindical y lloriqueó
pidiéndole a la canciller alemana, Angela Merkel, que le concediera a su empresa
un rescate millonario. En un intento por blanquear el comportamiento de su
empresa durante aquellos tiempos, la señora Schaeffler reconoció que la compañía
se sirvió para sus fábricas de trabajo esclavo proporcionado por los campos
nazis. Curioso: en las publicaciones oficiales la historia de la empresa sólo
empieza en 1946.
De hecho, el historiador de la empresa desechó las acusaciones y dijo que no
había evidencia que apoyara la teoría de que el grupo Schaeffler procesara
industrialmente los cabellos de los prisioneros de los campos nazis durante la
Segunda Guerra. Pero el doctor Jacek Lachendro, historiador del museo de
Auschwitz, le dijo al canal de televisión alemán Der Spiegel que 1,95 tonelada
de tela hecha de cabellos humanos había sido descubierta en una fábrica de
Schaeffler de telas y partes de tanques, en la ciudad de Kiertz, luego del
retiro de los alemanes tras el fin de la guerra. La cantidad de tela,
proveniente de los cabellos de 40.000 prisioneros de Auschwitz, fue descripta
por el canal Der Spiegel como rollos de tela compacta amarronada. El doctor
Lachendro declaró que posteriores análisis mostraron que algunos de ellos
contenían rastros de gas Zyklon-b, el gas utilizado por los nazis para
exterminar a millones.
Ex trabajadores de la fábrica en Kiertz que fueron entrevistados en el programa
dijeron que ellos recordaban la entrega en 1943 de dos vagones llenos de cabello
humano. Kiertz queda a tres horas en automóvil del campo de Auschwitz.
A los prisioneros, por rutina, se les cortaba el cabello al momento de llegar a
los campos. El aparato de muerte nazi lo usaba para hacer frazadas para el
ejército y medias para la marina. Aún hoy en día, en el museo de Auschwitz se
exhibe un depósito lleno hasta el techo con cabello de los prisioneros,
originalmente destinado al llamado “reciclado humano”.
La fábrica textil de Kiertz, donde se habrían procesado todos estos rollos de
cabello pertenecía, antes de la guerra, al grupo Davistan AG, de origen judío.
Pero como muchas otras empresas con este origen, fueron expropiadas por los
nazis. Así, el imperio de los Schaeffler se fundó sobre las cenizas del Davistan
luego de que los hermanos Wilhelm y Georg ocuparan sus inmuebles. Durante la
guerra, los hermanos fabricaron armas para el ejército nazi. Luego de la guerra,
adaptaron sus máquinas y se convirtieron en uno de las principales autopartistas.
Sin embargo, la ruinosa adquisición por parte del grupo del fabricante de
neumáticos Continental, unido a los efectos de la crisis, pusieron hoy al grupo
al borde de la quiebra.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Fuente: Página 12